19 de gen. 2018

orphan train


La Sociedad de Ayuda a los Niños [Children's Aid Society (CAS)] fue creada en 1853 por Charles Loring Brace y un grupo de hombres de negocios con el objetivo de ayudar y proteger a los niños abandonados en las calles de la ciudad de Nueva York.  El reverendo Brace fue nombrado Secretario de la sociedad. La organización, entre 1854 y los primeros meses de 1930, “colocó” a más de 200.000.


Los niños “rescatados” de las calles, eran llevados en grupos de entre 10 y 40,  bajo la supervisión de al menos un agente, entrenes que paraban en estaciones seleccionadas del medio oeste norteamericano. Los agentes planeaban la ruta, enviaban  folletos a las ciudades seleccionadas y organizaban los "comités de selección".

Las ciudades donde se detenían tenían que estar a lo largo de una línea de ferrocarril. El comité de selección (en su mayoría hombres) a menudo estaba formado por un médico de la ciudad, un clérigo, un editor de periódico, un dueño de una tienda y un maestro.

Cuando se “colocaba” un niño,  se firmaba un contrato entre la Children's Aid Society y los tutores que se llevaban al niño.

Las principales características de estos contratos son:

Los menores de 15 años, si no son legalmente adoptados, deben ser incorporados como miembros de la familia y enviados a la escuela de acuerdo con las leyes educativas del estado, hasta que cumplan los 18 años. La provisión adecuada debe entonces ser hecha para su futuro.

Los mayores de 15 años de edad deben ser incorporados como miembros de la familia y enviados a la  escuela durante los meses de invierno hasta los 17 años de edad, cuando se puede hacer un arreglo mutuo.

Los mayores de 16 años deben ser incorporados como miembros de la familia por un año, tras el cual, se puede hacer un arreglo mutuo.

Las partes aceptaban escribir a la Sociedad al menos una vez al año, o que los niños lo hicieran.
Las expulsiones, por estar insatisfechos con el menor, se canalizaban a través del Comité Local o de un Agente de la Sociedad, y la parte aceptaba retener al menor durante un lapso de tiempo razonable tras notificar a la Sociedad el cambio deseado.

El primer grupo de niños fue a Dowagiac, Michigan, en 1854, y el último tren a Texas en 1929.


La historia de los ferrocarriles está profundamente ligada a la historia de la "era de trenes huérfanos" en América. Los ferrocarriles eran la forma más económica de trasladar a los niños hacia el oeste desde hogares pobres, orfanatos y de las calles. En el oeste y el medio oeste, Brace creía que se podían encontrar hogares sólidos y profundamente religiosos para los menores;  con comida abundante,  aire puro  y  mucho trabajo duro, que los transformaría personas adultas responsables capaces de cuidarse a sí mismos.

En uno de sus informes anuales, la sociedad señala: "Hasta ahora hemos enviado a hogares en el país, o a lugares donde podrían ganarse la vida honestamente, a 164 niños y 43 niñas, de los cuales unos 20 fueron sacados de prisión, donde estaban por vagabundear por las calles. . La gran mayoría eran hijos de personas pobres o degradadas, que los dejaban crecer para ser abandonados. Fueron encontrados por nuestros visitantes en el punto de inflexión de sus vidas, y enviados a hogares amistosos, donde serían eliminados de las abrumadoras tentaciones que la pobreza y el descuido ciertamente causan en una gran ciudad. De estos 200 niños y niñas, una gran proporción hubieran sido futuros vagos o delincuentes. Se ha evitado un futuro gasto en tribunales y prisiones, así como su influencia venenosa para la ciudad. Estos pequeños han recibido, en cambio, algo mucho mejor de la sociedad que un triste destino de delincuentes”


13 de gen. 2018

presentación bibliotecas quemadas


El próximo viernes 26 de enero  del 2018,  Vespres Literaris organiza la presentación del libro “Bibliotecas quemadas”, del maestro y amigo Francisco Rincón.

La presentación tendrá lugar en el Centro Cívico de Montflorit,  a las 19.00 horas y contará con la presencia del autor.



azabache y blanco



Un cuento de nuestro amigo Francisco Jesús Galindo Sánchez., que nos desea:

"Mis queridos amigos de Vespres Literaris, que este nuevo año os regale la fuerza  la buena salud, y vuelva a llenaros la vida de alegría y de ternura, que os regale aún más ideas amables, y  dulces sentimientos, y alimente y aliente vuestra imaginación, para que podáis seguir soñando y creyendo en nuestras manos como lugar donde siempre habrá algo guardado que nos sirva para despertar una sonrisa.
Os quiero."

Nosotros también, Francisco. 

Y este es el cuento:


AZABACHE  Y BLANCO



"Le miré a  los ojos, observé su rostro arañado por el abandono, hallé su gesto rasgado de náufrago en el turbulento mar de la humanidad egoísta y sin memoria. Acerqué mi oído al corazón de su silencio. Escuché el latido  de sus lágrimas invisibles, intentando adivinar y comprender el milagro de la supervivencia y de la vida en aquella mirada sin refugio, en la yerma tesitura de saberse en un punto de no retorno.

Estas manos afortunadas de recién llegado estrecharon sus manos deshilachadas, agrietadas, como la tierra misma que sostenía nuestros pasos. Mi condición de testigo comenzó entonces una apresurada travesía por las densas barreras de la intemperie física y sensible, percibiendo como propias las pérdidas y carencias de aquel ser humano viviendo un tiempo que siempre le pasó de largo, que no aguarda nunca, que dispara a quemarropa al desvalido.

Nunca olvido este momento, el del eterno instante del saludo y del afecto, con su sencillo y sincero protocolo de bienvenida y acogimiento, fue justo entonces cuando algo en mí transformó para siempre mi color y el color de mis actos. Si, dejé de ser blanco, y mi piel comenzó a tomar este definitivo tono mestizo, mulato, del acaramelado café que precede al azabache de antaño, al color primero y primitivo con que apareció dibujada la figura de nuestra especie sobre una tierra ajena a tanta sinrazón.

Nos salvarán nuestros buenos sentimientos, nuestros inquebrantables propósitos de fraternidad, nuestra pulcra amabilidad en botella de reserva dispuesta para las ocasiones especiales, lo sé, siempre fue así, por eso aún no ha llegado el día de nuestra extinción, el de nuestro último viaje al tiempo del olvido…. al punto donde un naipe marcado navegue en medio de la nada llevando escrito nuestro nombre."

Francisco Jesús Galindo Sánchez
Sanlúcar de Barrameda, a 10 de enero de 2018.

ragtime, final



“En aquella època, l'era del ragtime s'havia acabat i ara se sentia el so pesant de la maquinaria, com si la historia no fos mes que una tonada en una pianola. Havíem lluitat i havíem guanyat la guerra.  L'anarquista Emma Goldman havia estat deportada.  La bonica i apassionada Evelyn Nesbit havia perdut la bellesa i s'havia perdut en l'obscuritat. I Harry K. Thaw, després d'obtenir la llibertat i sortir del manicomi, participava cada any en la desfilada del Dia de l’Armistici que se celebrava a Newport.”
 Ragtime
E.L. Doctorow
Traducció de Maria Iniesta i Agulló
Edicions de 1984
Pàg. 268-269


12 de gen. 2018

doctorow, cuentos


Cuentos completos.
E.L. Doctorow.
Traducción: Carlos Milla, Isabel Ferrer,                      Jesús Pardo y Gabriela Bustelo.
Malpaso, 2015.
504 págs.

 “E. L. Doctorow pertenece a una generación que se expande en los años sesenta y setenta, de carácter renovador e incluso experimental, que va a provocar una verdadera revolución dentro de la narrativa norteamericana (Hawkes, Berger, Kosinski, Coover, Pynchon, Gass, Barth, Brautigan, Barthelme, Gaddis…), autores afectados en una u otra medida por la contracultura, la guerra de Vietnam y la protesta política, que trajeron una extraordinaria variedad de temas y estilos. Era el “posmodernismo”.

E. L. Doctorow se distingue de todos ellos en un doble aspecto; si nos atenemos a sus comienzos, se le podría considerar renovador desde que recibe la influencia de John Dos Passos (que a su vez fue un innovador bien arriesgado),  pero no es oscuro ni árido o dificultoso como muchos posmodernos de fuste. Si seguimos su evolución, su trabajo sobre la estructura narrativa y sobre el lenguaje, convendremos en que nos ofrece uno de los más sólidos y singulares esfuerzos de estimulación de la novela americana. Y su mayor sentido del riesgo lo aplica, precisamente, a los cuentos,  donde la distancia corta le permite efectuar innovaciones de escritura verdaderamente notables.

Lo que también y principalmente le distingue de sus coetáneos es la temática de su obra. Doctorow no se atiene —como suelen hacer la mayoría de escritores— a un territorio acotado, más o menos amplio, pero acotado. El territorio de Doctorow es la sociedad americana a través de su Historia, nada menos.  La suya es una obra que atraviesa Sociedad e Historia de modo transversal: la Nueva York del XIX en una historia detectivesca,  la guerra de Secesión,  los años veinte, el apogeo del gangsterismo, la guerra fría y la ejecución de los Rosenberg,  la Gran Depresión, la Nueva York de los años treinta, el síndrome de Diógenes en una Nueva York decadente en los cuarenta… ¿Demasiado abarcar? No, en su caso, no con su talento.

Como dije, en los cuentos es donde prueba a hacer trabajar una escritura más audaz. Hay un bloque maravilloso formado por ‘Jolene: una vida’, verdadera historia americana, la de una superviviente natural nacida de la nada,  contada con una eficiencia despiadada para dejar su sentido de la vida en manos del lector. ‘Bebé Wilson’ es una historia de amor que parte de un acto de locura,  de la aceptación pasiva de esa locura y de un deambular por el país en una especie de huida natural con final feliz. ‘Una casa en la llanura’ cuenta la maldad de una madre increíblemente bien organizada y sin sombra de moral. ‘Walter John Harmon’, un relato corrosivo sobre el mundo de las sectas contado, desde su ingenua necesidad, por un adepto convencido: una voz narrativa que exige un pulso increíble.

No son los únicos. Doctorow tiene una habilidad maestra para contar el lado insólito de una historia,  la cara oculta de la luna. Así sucede con ‘Niño, muerto, en la rosaleda’, un aparente caso criminal y detectivesco que encubre una historia de redención inesperada. En otros casos toma historias oídas o prestadas, como es el caso de ‘Wakefield’, fascinante puesta al día del relato del mismo título de Hawthorne. Doctorow siempre habla de la sociedad americana y siempre ofrece un punto de vista singular,  distinto,  en el que confluyen su mirada mental y su mirada literaria, y que resuelve con su estilo inconfundible. Introduce lo extraño, lo desconcertante, como cotidianeidad, y con ello levanta capas de conocimiento del alma humana.  Es como si al hablar de la realidad lo hiciera mostrando una tercera dimensión.

‘Vidas de los poetas’ —que se inspira en las ‘Vidas de los poetas’ de Samuel Johnson— es el relato más largo: un paseo transversal de un escritor por el mundillo que componen sus conocidos —poetas, pintores, escritores—, con los que se compara y de los que se compadece. Un cincuentón, solo, separado, en su apartamento, temeroso de la muerte, de la enfermedad, de su incomprensión del mundo, que percibe la realidad como una oscura amenaza, retrato implacable de la inseguridad que proporciona la decadencia.

En la mayoría de los relatos encontraremos personajes con un punto de locura muy atractivo. Como es su costumbre, desfilan por sus textos una gran variedad de gentes y escenarios. Doctorow confía en la inteligencia y sensibilidad de sus lectores, pero nunca los desconcierta; sólo los estimula y los deja respirar. Es su admirable condición de escritor.”

José María Guelbenzu
El País

28/09/2015

11 de gen. 2018

un arbre creix a Brooklyn

Un árbol crece en Brooklyn
Betty Smith
págs: 512 .
Lumen, 2008

Betty Smith, va néixer l’any 1896 a Brooklyn, filla d'immigrants alemanys. Després de casar-se amb George H. E. Smith, a qui va conèixer al seu barri,  es va mudar a Michigan en on es va graduar a la Universitat. Va tenir dues filles que quan van créixer, va continuar els seus estudis a la Universitat. Va començar la seva carrera a la literatura escrivint articles en diaris i alguna que altra obra de teatre.

Després del seu divorci en 1938 , es va mudar a Carolina del Nord.  L’any 1943 veu publicada la seva obra mestra, "Un arbre creix a Brooklyn". El llibre va cobrar  gran notorietat des de la seva publicació, i va ser adaptat a un musical l’any 1951 amb gran èxit. Així mateix anteriorment,  l’any 1945, també va treballar en l'adaptació al cinema de la novel·la, dirigida per  Elia Kazan. Va publicar també les novel·les: "Tomorrow will be better" (1947), "Maggie Now" (1958) i "Joy in the morning" (1953). Va morir en l’any 1972.




El llibre narra la història de Francie Nolan una nena que viu en els anys 20 del segle passat en un paupèrrim barri de Brooklyn.  La seva família la componen seva mare, una abnegada mare que sobreviu netejant cases,  un pare que treu diverses monedes ballant en bars,  un germà petit a qui adora la seva mare i una tieta Sissy.  Francie s'agafarà al clau ardent que és la literatura per poder escapar de les tristesa de la vida i volar a altres millors. I és en el pedrís d'una finestra, on bufa una mica de vent, i des del qual es veu créixer un petit arbre, aquest arbre que serà la seva pròpia vida, on la protagonista obrirà les ales per poder començar a volar a altres temps, a altres paratges més feliços ...

10 de gen. 2018

el pianista



“I així va ser com el diumenge següent el negre va prendre el te.  El Pare es va adonar que l'home no estava gens incòmode amb la tassa i el platet a la mà.  Al contrari, actuava com si fos la cosa mes natural del món. No se sentia intimidat pel que l'envoltava ni actuava amb deferència.  Era amable i correcte.  Els va parlar de si mateix.  Era pianista professional i ara estava mes o menys instal·lat de manera permanent a Nova York,  ja que tenia feina assegurada amb la Jim Europe Clef Club Orchestra,  un conjunt força conegut que actuava regularment al Manhattan Casino,  al carrer 155 amb la Vuitena Avinguda.  Per a un músic,  va dir,  era important trobar un lloc fix,  una feina que no impliques viatjar.  Estic cansat de viatjar,  va dir.  Estic cansat de tanta carretera.  Ho va dir tant ferventment que el Pare es va adonar que el missatge,  en el fons,  anava per la dona que s'estava a dalt,  i això el va irritar. Què sap tocar?, va interrompre'l de sobte. Per què no ens toca alguna cosa?

El negre va deixar el te damunt la safata. Es va posar dret, es va eixugar els llavis amb el tovalló, el va deixar al costat de la tassa i se'n va anar cap al piano. Es va asseure al tamboret, però de seguida es va aixecar i el va fer girar fins que el va tenir a l'altura satisfactòria.  S'hi va tornar a asseure, va tocar un acord i es va girar a mirar-los. Aquest piano necessita urgentment que l'afinin, va dir.  El Pare es va posar vermell.  Ai sí,  va admetre la Mare,  som un desastre,  en aquestes coses.  El músic es va tornar a posar de cara a les tecles.  «Wall Street Rag»,  va anunciar,  composta pel magnífic Scott Joplin.  I es va posar a tocar. Mal afinat o no,  aquell Aeolian mai no havia sonat d'aquella manera.  Els nítids acords quedaven suspesos en l’aire com petites flors. Les melodies formaven rams.  Semblava que la vida no tingues altres possibilitats que les dibuixades per aquella música. Quan va acabar de tocar la peça Coalhouse Walker es va girar i es va trobar que tenia tota la família de públic: la Mare, el Pare, el noi, l'Avi i el Germà Petit de la Mare, que havia baixat de la seva habitació amb camisa i tirants per veure qui tocava. De tota la colla, ell era l'únic que coneixia el ragtime. N'havia escoltat en el seu període de sortides nocturnes per Nova York. I mai no s'hauria esperat de sentir-ne a casa de la seva germana.

Coalhouse Walker Jr. va tornar a girar-se cap al piano. «The Maple Leaf»,  composta pel genial Scott Joplin.  L'aire es va omplir del rag mes famós de tots.  El pianista seia ben dret davant del teclat,  amb les mans llargues i fosques, d'ungles rosades,  recreant sense esforç aparent tots aquells grups d'acords sincopats i aquelles octaves rotundes.  Era una composició vigorosa,  una música carregada d'energia que enardia els sentits i no es parava ni un instant.  El noi la copsava com si fos llum tocant a diversos llocs de l'espai i acumulant-se en complicats dibuixos fins que la sala sencera brillava amb la seva essència.  La música va omplir el forat de l'escala i va pujar fins a les golfes,  on Sarah,  muda i inclement,  l'escoltava amb la porta oberta.”
 Ragtime
E.L. Doctorow
Traducció de Maria Iniesta i Agulló
Edicions de 1984
Pàg. 136-138


9 de gen. 2018

emiliano zapata

“Per fi, Emma Goldman es va posar dreta per parlar.  De tots els oradors, era la millor. Tota la sala es va quedar en silenci mentre ella explicava la complicitat dels rics terratinents amb el menyspreable tirà Díaz, la subjugació dels peons, la pobresa, la fam i, el mes vergonyós de tot, la presencia dels representants d'empreses comercials americanes als consells nacionals del Govern mexicà. Tenia una veu forta. Quan movia el cap i gesticulava, les seves ulleres llampegaven. El Germà Petit es va obrir pas per ser mes a prop seu.  Goldman va descriure un tal Emiliano Zapata,  un simple pagès del districte de Morelos,  que s'havia tornat revolucionari perquè no tenia cap oportunitat.  Aquell home portava la indumentària descolorida típica dels pagesos, creuada de bandoleres damunt del pit i enfaixada amb un cinturó de cartutxos. Camarades, va cridar Goldman,  aquesta no es una roba estrangera. Aquí no hi ha terres estrangeres.  No hi ha un pagès mexicà,  ni un sol dictador Díaz:  a tot arreu del món només hi ha la lluita,  només hi ha la flama de la llibertat que intenta il·luminar els racons mes foscos de la vida a la terra!  L'aplaudiment fou eixordador. El Germà Petit no portava diners; va girar-se les butxaques del revés,  avergonyit de veure que,  tot al seu voltant,  aquella gent que pudia de tanta pobresa s'acostava amb les mans plenes de monedes. Ara era a prop de la plataforma on pujaven els oradors. Els discursos s'havien acabat i Goldman eslava envoltada de companys i admiradors. Va veure que abraçava un home morè que portava un vestit fosc i corbata, però també un sombrero enorme.  Goldman es va girar i la seva mirada es va aturar en el jove,  el cap rossenc i amb entrades del qual sobresortia just per damunt la plataforma,  com si els republicans francesos l’haguessin guillotinat, amb els ulls mirant enlaire com en una mena d’èxtasi.  Emma va riure.
El jove va pensar que al final de la reunió Goldman aniria a parlar amb ell,  però llavors hi havia preparada una recepció per al mexicà a les oficines de Mother Earth. Era un representant zapatista.  Sota els pantalons sense vora,  portava botes.  No somreia,  però va beure te i després es va eixugar els llargs bigotis amb el dors de la mà.  Les habitacions eren plenes de periodistes, bohemis, artistes, poetes i dones conegudes entre l’alta societat.”
Ragtime
E.L. Doctorow
Traducció de Maria Iniesta i Agulló
Edicions de 1984
Pàg. 144-145

Miembro de una humilde familia campesina, Emiliano Zapata era el noveno de los diez hijos que tuvieron Gabriel Zapata y Cleofás Salazar, de los que sólo sobrevivieron cuatro.  En cuanto a la fecha de su nacimiento  no existe un acuerdo total; la más aceptada es la del 8 de agosto de 1879,  pero sus biógrafos señalan otras varias: alrededor de 1877,  1873,  alrededor de 1879 y 1883. Emiliano Zapata trabajó desde niño como peón y aparcero y recibió una pobre instrucción escolar. Huérfano hacia los trece años, tanto él como su hermano mayor Eufemio heredaron un poco de tierra y unas cuantas cabezas de ganado, legado con el que debían mantenerse y mantener a sus dos hermanas, María de Jesús y María de la Luz.

Su hermano Eufemio vendió su parte de la herencia y fue revendedor, buhonero, comerciante y varias cosas más. En cambio, Emiliano permaneció en su localidad natal, Anenecuilco, donde, además de trabajar sus tierras, era aparcero de una pequeña parte del terreno de una hacienda vecina. En las épocas en que el trabajo en el campo disminuía, se dedicaba a conducir recuas de mulas y comerciaba con los animales que eran su gran pasión: los caballos. Cuando tenía alrededor de diecisiete años tuvo su primer enfrentamiento con las autoridades, lo que le obligó a abandonar el estado de Morelos y a vivir durante algunos meses escondido en el rancho de unos amigos de su familia.

Una de las causas de Revolución mexicana fue la nefasta política agraria desarrollada por el régimen de Pofirio Díaz, cuya dilatada dictadura da nombre a todo un periodo de la historia contemporánea de México: el Porfiriato (1876-1911). Al amparo de las inicuas leyes promulgadas por el dictador, terratenientes y grandes compañías se hicieron con las tierras comunales y las pequeñas propiedades, dejando a los campesinos humildes desposeídos o desplazados a áreas casi estériles. Se estima que en 1910, año del estallido la Revolución, más del noventa por ciento de los campesinos carecían de tierras, y que alrededor de un millar de latifundistas daba empleo a tres millones de braceros.




Tal política condenaba a la miseria a la población rural y, aunque era un mal endémico en todo el país, revistió particular gravedad en zonas como el estado de Morelos, donde los grandes propietarios extendían sus plantaciones de caña de azúcar a costa de los indígenas y los campesinos pobres. En 1909, una nueva ley de bienes raíces amenazaba con empeorar la situación. En septiembre del mismo año, los alrededor de cuatrocientos habitantes de la aldea de Zapata, Anenecuilco, fueron convocados a una reunión clandestina para hacer frente al problema; se decidió renovar el concejo municipal, y se eligió como presidente del nuevo concejo a Emiliano Zapata.

Tenía entonces treinta años y un considerable carisma entre sus vecinos por su moderación y confianza en sí mismo; pasaba por ser el mejor domador de caballos de la comarca, y muchas haciendas se lo disputaban. Como presidente del concejo, Zapata empezó a tratar con letrados capitalinos para hacer valer los derechos de propiedad de sus paisanos; tal actividad no pasó desapercibida, y posiblemente a causa de ello el ejército lo llamó a filas. Tras un mes y medio en Cuernavaca, obtuvo una licencia para trabajar como caballerizo en Ciudad de México, empleo en el que permaneció poco tiempo.

Al volver a Morelos, Emiliano Zapata retomó la defensa de las tierras comunales. En Anenecuilco se había iniciado un litigio con la hacienda del Hospital, y los campesinos no podían sembrar en las tierras disputadas hasta que los tribunales resolvieran. Emiliano Zapata tomó su primera decisión drástica: al frente de un pequeño grupo armado, ocupó las tierras del Hospital y las distribuyó entre los campesinos. La atrevida acción tuvo resonancia en los pueblos cercanos, pues en todas partes se daban situaciones similares; Zapata fue designado jefe de la Junta de Villa de Ayala, localidad que era la cabeza del distrito al que pertenecía su pueblo natal.

La política agraria y las abismales desigualdades sociales que trajo consigo el Porfiriato figuran entre las causas profundas de la Revolución mexicana,  pero su detonante inmediato fue la decisión de Porfirio Díaz de presentarse a las elecciones de 1910.  Tales "elecciones" eran en realidad una farsa pseudodemocrática para prolongar otros seis años su mandato; el viejo dictador, tras reprimir y eliminar la libertad de prensa y cualquier atisbo de disidencia política, mantenía el formalismo de hacerse reelegir periódicamente.

Francisco I. Madero, fundador del Partido Antirreeleccionista (formación política que aspiraba precisamente a interrumpir esa perpetuación), había presentado su candidatura a la elecciones de 1910,  pero fue perseguido y obligado a exiliarse. Comprendiendo la inutilidad de la vía democrática,  Francisco Madero lanzó desde el exilio el Plan de San Luis,  proclama política en la que llamaba al pueblo mexicano a alzarse en armas contra el dictador el 20 de noviembre de 1910,  fecha de inicio de la Revolución mexicana.  La clave del éxito de su llamamiento en las zonas rurales radicaba en el punto tercero del Plan, que contemplaba la restitución a los campesinos de las tierras de que habían sido despojados durante el Porfiriato.

En Morelos, muchos se sumaron de inmediato a la insurrección; no fue el caso, sin embargo, de Zapata. No confiaba plenamente en las promesas del Plan de San Luis, y quería previamente ver reconocidos y legitimados con nombramientos los repartos de tierras que había efectuado al frente de la Junta de Villa de Ayala. Para la dirección del levantamiento en Morelos, Francisco Madero escogió a Pablo Torres Burgos; tras ser nombrado coronel por Pablo Torres, Zapata se adhirió al Plan de San Luis y en marzo de 1911,  a la muerte de Torres,  fue designado «jefe supremo del movimiento revolucionario del Sur».

Con ese rango tomó en mayo la ciudad de Cuautla, punto de partida para extender su poder sobre el estado, y procedió a distribuir las tierras en la zona que controlaba. En el resto del país, mientras tanto, se extendía y triunfaba rápidamente la Revolución: el ejército del dictador fue derrotado en apenas seis meses. En mayo de 1911, Porfirio Díaz partió al exilio después de traspasar el poder a Francisco León de la Barra, que asumió interinamente la presidencia (mayo-noviembre de 1911) hasta la celebración de las elecciones.



Tras la caída de la dictadura de Porfirio Díaz, y ya durante la presidencia interina de León de la Barra, surgieron prontamente las discrepancias entre Zapata, quien reclamaba el inmediato reparto de las tierras de las haciendas entre los campesinos, y Francisco Madero, que por su parte exigía el desarme de las guerrillas. Finalmente, Zapata aceptó el licenciamiento y desarme de sus tropas, con la esperanza de que la elección de Madero como presidente abriera las puertas a la reforma.

Pero, pese al triunfo revolucionario, buena parte de la maquinaria del régimen seguía en manos de antiguos porfiristas (comenzando por León de la Barra), que ocupaban altos cargos en la administración y en el teóricamente vencido ejército. Cuando, en julio de 1911, gran parte de los zapatistas habían entregado las armas, empezó el acoso del ejército sobre los campesinos y luego sobre el propio Zapata, que escapó por poco a su detención; a lo largo de aquel verano, las tropas gubernamentales echaron por tierra la obra de Zapata, pero su acción unió en su contra a los campesinos que, tomando de nuevo las armas, recuperaron posiciones y resultaron a la postre fortalecidos.

En noviembre de 1911, Francisco I. Madero resultó elegido y accedió a la presidencia (1911-1913). Zapata esperaba que el nuevo gobierno asumiría sus compromisos en materia agraria; pero Madero, sometido a la presión del ejército y de los sectores reaccionarios, hubo de exigir de nuevo la entrega de las armas. Ante el fracaso de nuevas conversaciones, Zapata elaboró en noviembre del mismo año el Plan de Ayala,  en el que declaraba a Madero incapaz de cumplir los objetivos de la revolución (particularmente, la reforma agraria) y anunciaba la expropiación de un tercio de las tierras de los terratenientes a cambio de una compensación, si se aceptaba, y por la fuerza en caso contrario. Los que se adhirieron al plan, que eligieron como jefe de la revolución a Pascual Orozco, enarbolaron la bandera de la reforma agraria como prioridad y solicitaron la renuncia del presidente.
El resultado de ello fueron nuevos y continuos enfrentamientos armados; las fuerzas gubernamentales obligaron a Zapata a retirarse a Guerrero;  el gobierno controlaba las ciudades, y la guerrilla se fortalecía en las áreas rurales.  Pero ni la brutalidad inicial ni los gestos reformistas encaminados a restarle apoyo lograrían debilitar el movimiento zapatista.

Atrapado entre los revolucionarios agraristas y los porfiristas reaccionarios,  e incapaz de satisfacer a nadie, el presidente legítimo difícilmente podía sostenerse durante mucho tiempo.  Madero cayó víctima de la traición de un antiguo militar porfirista, Victoriano Huerta, general de su confianza. En febrero de 1913, con el apoyo de Estados Unidos, Huerta derrocó a Madero (al que mandó ejecutar) e instauró una férrea dictadura contrarrevolucionaria (1913-1914). Con Huerta en el poder, los ataques del ejército gubernamental sobre los zapatistas se recrudecieron, pero sin éxito. Nombrado jefe de la revolución en detrimento de Orozco, que había sido declarado traidor,  Emiliano Zapata frenó la ofensiva huertista y fortaleció su posición en el estado de Morelos.

Mientras tanto, en el resto del país, la traición del usurpador Huerta suscitó el unánime rechazo de los revolucionarios. El gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, se erigió en el líder de los constitucionalistas, cuyo primer objetivo era expulsar a Huerta y restablecer la legalidad constitucional; Carranza obtuvo el apoyo de Pancho Villa, que lideraba a los revolucionarios agraristas del norte. Entre ambos lograron derrotar a Victoriano Huerta en julio de 1914.

El apoyo de Zapata había sido más tácito que efectivo, pues exigía a Carranza la aceptación del Plan de Ayala, que no llegó a producirse. Por otra parte, las campañas contra Huerta habían provocado numerosas fricciones entre figuras de tan distinto ideario y condición como Venustiano Carranza, un político procedente de la abogacía, y Pancho Villa, un popular bandolero convertido en revolucionario. Vencido Huerta, el país quedaba en manos de tres dirigentes escasamente afines.
Venustiano Carranza aspiraba a asumir la presidencia y continuar la labor reformista de Madero. Consciente de las dificultades, convocó una convención en busca de acuerdos, pero sólo logró unir, momentáneamente, a los agraristas: en la Convención de Aguascalientes (octubre de 1914) se concretó la alianza de Zapata y Pancho Villa, representantes del revolucionarismo agrario, contra Carranza, de tendencia moderada. Carranza no tuvo más remedio que abandonar la recientemente ocupada Ciudad de México y retirarse a Veracruz, donde estableció su propio gobierno.

Poco después, en noviembre de 1914, Zapata y Villa entraron en la capital, pero su incapacidad política para dominar el aparato del Estado y las diferencias que surgieron entre los dos caudillos, a pesar de que Villa había aceptado el plan de Ayala, alentaron la reacción de Carranza. La ambición de Villa produjo la ruptura casi inmediata de su coalición con Zapata, el cual se retiró a Morelos y concentró su acción en la reconstrucción de su estado, que vivió dieciocho meses de auténtica paz y revolución agraria mientras luchaban villistas y carrancistas.

El gobierno de Zapata creó comisiones agrarias, estableció la primera entidad de crédito agrario en México e intentó convertir la industria del azúcar de Morelos en una cooperativa. William Gates, enviado de Estados Unidos, destacó el orden de la zona controlada por Zapata frente al caos de la zona ocupada por los carrancistas.

Sin embargo, la guerra proseguía; en 1915, la derrota de Villa permitió que Carranza centrara sus ataques contra Zapata, que por su dedicación exclusiva a Morelos carecía de proyección nacional. En febrero de 1916, Zapata autorizó conversaciones entre representantes suyos y el general Pablo González, a quien Carranza había encomendado la recuperación de Morelos. Estas conversaciones terminaron en fracaso y, al frente de sus tropas, González se adentró en Morelos. En junio de 1916 tomó el cuartel general de Zapata, el cual reanudó la guerra de guerrillas y logró recuperar el control de su estado en enero de 1917.

Tras esta nueva victoria, Zapata, que preveía erróneamente la inmediata caída de Carranza, llevó a la práctica un conjunto de avanzadas medidas políticas, agrarias y sociales, tanto para incrementar su base en Morelos como para buscar apoyos en el resto de México. En diciembre de 1917,  Carranza ordenó a Pablo González una nueva ofensiva,  que tomó ahora otro talante,  buscando la negociación y la aceptación de las nuevas leyes del gobierno, pero los avances fueron exiguos.


Ante la imposibilidad de acabar con el movimiento y la amenaza que Zapata suponía para el gobierno federal (en la medida en que radicales de otros estados podían seguir su ejemplo),  Carranza y González urdieron un plan para asesinar a Zapata.  Haciéndole creer que iba a pasarse a su bando y que les entregaría municiones y suministros, el coronel Jesús Guajardo, que dirigía las operaciones gubernamentales contra él, logró atraer a Zapata a un encuentro secreto en la hacienda de Chinameca, en Morelos. Cuando Zapata, acompañado de diez hombres, entró en la hacienda, los soldados que fingían presentarles armas lo acribillaron a quemarropa.

8 de gen. 2018

houdini

El 24 de marzo de 1874 un rabino de Budapest llamado Samuel Weiss, tuvo un hijo llamado Ehrich Weiss.  Su familia emigró a Estados Unidos,  donde se nacionalizaría poco después,  cuando sólo tenía cuatro años.  Vivieron en Wisconsin y posteriormente se mudarían a Nueva York.  No tuvo una infancia sencilla ni una educación formal y las dificultades eran algo habitual en la familia.  Algún biógrafo relata que los nueve años de edad,  Ehrich se unió a un pequeño circo en su pueblo natal y a la edad de once años trabajó como aprendiz de cerrajería.

En abril de 1891, a los diecisiete años de edad sacrificó su empleo en una fábrica de corbatas y comenzó su carrera como ilusionista. Uno de sus cuatro hermanos le ayudaría en sus primeras presentaciones de magia a los 15 años.  Houdini logró la proeza de escapar de las cuerdas atadas a su alrededor en cualquier forma imaginable. Llegó a tal grado de experiencia, que eventualmente ofreció una recompensa de 25 dólares a cualquiera que pudiera atarlo de manera que no pudiera escapar.  Él nunca perdió un centavo.  Cuentan que en cierta ocasión, encontrándose en Londres, sorprendió a los oficiales de Scotland Yard, liberándose de las esposas, y en poco tiempo, se transformó de una celebridad,  y pasó a cobrar de los  18 dólares por semana  a 1.800.

Adoptó el nombre artístico de Houdini en honor al mago francés Jean Eugene Robert-Houdin,  y comenzó su carrera como ilusionista haciendo juegos de cartas,  pero pronto comenzó a considerar practicar el escapismo, algo que en aquella época hacían algunos espiritistas que invocaban fantasmas mientras permanecían atados para evitar sospechas de fraude. Houdini sabía que se liberaban secretamente para manipular la escena con efectos mágicos, que aseguraban eran reales; así que decidió que tal vez ‘escaparse’ podía ser un número en sí mismo.


Uno de los números más famosos de Houdini es La Metamorfosis, donde Houdini era atado e introducido dentro de un saco y a su vez dentro de un baúl, todo ello era atado y sujetado con candados.  Entonces una ayudante subía encima del baúl,  levantaba una cortina y al instante la cortina bajaba mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante: ambos se habían intercambiado o metamorfoseado con el mejor arte de la magia.  Se cree que Houdini ejecutó este número más de diez mil veces en toda su carrera.

La ayudante de Houdini solía ser Beatrice Rahner, una joven de pequeña estatura, que se convertiría en 1894 en su esposa.  Bess le acompañaría durante el resto de su vida. No tuvieron descendencia.

Durante la Primera Guerra Mundial, Houdini dio sus servicios al gobierno de los Estados Unidos, haciendo presentaciones en los campamentos de soldados. Entre 1918 y 1921 fue una  estrella del cine y puso en pie una compañía para producir una serie de 15 episodios llamada “The Master Mystery”. Houdini desempeñó también el papel principal en las películas “The Grim Game” y “Terror Island”.

Su capacidad de trabajo fue el ingrediente indispensable de su éxito, Se entrenaba constantemente hasta el límite. En sus biografías se cuenta que cada día se sumergía en una bañera de agua llena de bloques de hielo. Con la práctica llegó a ser capaz de permanecer hasta tres minutos sin respirar, lo que le permitía enfrentarse a muchos de sus retos mejor preparado que cualquier persona e incluso que los mejores atletas.

Además era un experto criptólogo, capaz de descifrar casi cualquier mensaje en clave. A  pesar de que Houdini ganó su reputación mundial como escapista,  la magia era la faceta de su trabajo que más le gustaba. En 1924 combinó los números de escapismo con la magia y las ilusiones en un espectáculo que viajó por los Estados Unidos: “The Houdini Mystery Show”.

Como rey de la autopromoción que era, lo que solía hacer Houdini era presentarse en una ciudad ante el jefe de la policía local, o en la prisión, junto a un grupo de periodistas. Proponía un reto, que era publicado en los periódicos y comentado en la ciudad.  Luego el mago era encerrado, atado, o encadenado y cuando conseguía liberarse, su hazaña obtenía nueva promoción en la prensa.

Una de sus proezas más populares era escapar de una camisa de fuerza suspendido boca abajo de una altísima grúa.  Lo hizo en Times Square,  en Nueva York, Washington y en muchas otras ciudades.  Los escapes los realizaba a la vista de todos,  otros los hacía en secreto tras una discreta cortina,  donde no podían entrar sus ayudantes y tampoco nadie del público para ver sus técnicas secretas. En algunos tardaba unos pocos minutos, en los más complejos llegó a tardar más de una hora.



Otro de sus números fue la “cámara de tortura china” , que consistía en un enorme acuario donde era sumergido,  colgado boca abajo por los pies y de donde escapaba al cabo de unos interminables minutos.  Lo último que veían los espectadores,  antes de que una cortina lo tapara,  era la aterrada cara de Houdini sumergido golpeando el cristal.

A partir de cierto momento en su carrera, casi todos sus retos supusieron el enfrentamiento directo con el peligro de muerte real, sin embargo,  oficialmente,  murió de una peritonitis a la edad de 52 años. Fue el lunes 31 de octubre de 1926,  en Detroit. No hubo autopsia, circunstancia que ha dado y da pábulo a sus más fervientes seguidores para alimentar las leyendas negras en torno a su fallecimiento.

Según la leyenda, Houdini se jactó ante unos universitarios de Montreal (de que su abdomen era tan fuerte que era imposible causarle daño. La mañana del viernes el joven Whitehead saludó a Houdini y,  pillando desprevenido al mago, le golpeó con fuerza en el abdomen, dejándole exhausto y casi sin respiración. Unos minutos despué  Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente,  esta vez estaba preparado para recibir el golpe. E l joven lo golpeó por segunda vez topándose con un abdomen duro como un roble. Así Houdini había demostrado su fortaleza dejando al joven evidentemente impresionado. Esa demostración de fuerza le supuso la ruptura del apéndice.

 A pesar de sufrir fuertes dolores y fiebre durante los días siguientes,  Houdini siguió trabajando hasta que finalmente sufrió dos desmayos en una actuación y fue hospitalizado. Fue sometido a cirugía mayor de urgencia durante la mañana del siguiente día. Poco se pudo hacer para detener la inevitable consecuencia del gangrenado apéndice que el cirujano se encontró.

En la madrugada del 31 de octubre, coincidiendo con la fiesta de Halloween, Houdini fallecía.  Los médicos emitieron un informe en el que indicaban una peritonitis como causa de la muerte. El entierro se celebró a los pocos días.  Una multitud de dos mil personas acudió al mismo.


7 de gen. 2018

freud en nueva york

La interpretación del asesinato
Jed Rubenfeld
Traducción: Jesús Zulaika Goicoechea
Páginas: 544
Anagrama, 2007


Nueva York, primera década del siglo XX, una gran ciudad que está entrando de lleno en la modernidad. En esos años se sucede entre la alta sociedad una serie de asesinatos y de escándalos sexuales.  Pero la modernidad de Nueva York también es el interés que despiertan las nuevas ideas.  El 29 de agosto de 1909 llega Sigmund Freud, y esa misma noche encuentran el cadáver de una joven, víctima quizá de un juego sexual que rebasó todo límite . O tal vez sea la obra de un sádico asesino en serie, porque al día siguiente otra rica heredera, Nora Acton, consigue escapar a un ataque del que parece ser el mismo asesino. Nora tiene las claves para descubrir al asesino, pero ha perdido la voz y sufre amnesia.  El doctor Stratham Younger psicoanaliza a Nora para que pueda recordar, y es el propio Freud quien supervisa las sesiones. Pero ¿qué le sucedió a Freud en Nueva York? ¿A qué ataques y conspiraciones tuvo que enfrentarse que nunca más volvió a los Estados Unidos? 

Sentados, de izquierda a derecha:  Sigmund Freud, G. Stanley Hall, CG Jung;  segunda fila: Abraham A. Brill, Ernest Jones, Sándor Ferenczi
Fotografía realitzada frente a la Universidad de Clark (1909)

Evelyn Nesbit

Nació en Pennsyvalnia  el día 25 de diciembre del año 1884.  Aunque nació en la ciudad de Terentum,  se trasladó con su familia a Pittsburg cuando tenía ocho años de edad. Nada más mudarse,  Winfield Scott Nesbit,  el padre, fallece dejando gran cantidad de deudas, hasta el punto de quedarse,  junto con su madre y su hermano Howard, en la calle.

La familia de Evelyn pasó unos años de pobreza total.  Mientras, ella iba creciendo y convirtiéndose en una chica de gran belleza. Varios artistas locales quisieron retratarla a cambio  de pequeños pagos. John Storm fue uno de estos primeros pintores, consiguiéndole un trabajo más estable como modelo artística.

Con dieciséis años, en 1900,  la familia se mudó a un pequeño apartamento de la ciudad de New York,  aunque la madre no conseguía un trabajo estable, por lo que le pidió a Evelyn que continuará trabajando como modelo.

Uno de los primeros pintores para los que posó fue James Carroll Beckwith, que  la adoptó como protegida y la presentó a artistas e ilustradores: Frederick Stuart Church,  Gertrude Käsebier y Rudolf Eickemeyer Jr.  Pronto, Nesbit fue la modelo más solicitada de Nueva York, y se convirtió en una cara popular en las portadas ilustradas de muchas revistas, entre ellas Vanity Fair o Harper's  Bazaar.

En poco tiempo (1901) fue contratada para el coro de la exitosa obra de Broadway Florodora.  Nesbit aparecía con frecuencia en las columnas de cotilleo y revistas teatrales del momento. En poco tiempo se convirtió en una de las actrices en otra obra de Broadway. Como las supermodelos que la sucedieron,  Nesbit se había convertido en un ícono de su tiempo

Mientras aparecía en Florodora,  Nesbit conoció al arquitecto y miembro de la alta sociedad neoyorquina Stanford White, que se convirtió en su amante y benefactor.  Llenaba a Nesbit y su familia de regalos extravagantes e incluso le regaló un elegante apartamento. Tras terminar su relación, que duró un año,  en el año 1905, Evelyn se casó con Harry Kendall Thaw, un empresario del ferrocarril, con el que tuvo un hijo.



El día 25 de junio de 1906, Thaw, que estaba aún celoso de la relación de Evelyn con Stanford White,  le disparó a éste tres veces en el Madison Square Garden,  matándolo en el acto. Nesbit fue la testigo estrella de un juicio lleno de detalles sorprendentes sobre sus relaciones con estos hombres (ambos supuestamente abusaron de ella) durante el cual un grupo religioso intentó prohibir a los periodistas informar sobre los detalles escabrosos. La madre de Evelyn fue acusada de prostituir a su hija con White y  Evelyn recibió en la prensa el calificativo de "la chica del columpio de terciopelo rojo", en referencia a un columpio que había instalado White en el apartamento.

Debido a la gran publicidad que atrajo el caso, el jurado tuvo que ser aislado, por primera vez en la historia de Estados Unidos. Thaw fue condenado a cadena perpetua en un hospital para criminales con problemas psicológicos.

En los años siguientes la actriz consiguió la mayor parte de los contratos para intervenir en películas, entre las destacan: “Redemption”, “Her Mistake”, “My little sister” o “A fallen idol”.

Durante la década de los años treinta la actriz dio clase de cerámica al tiempo que intentaba superar diversas crisis que le provocaron varios intentos de suicidio.

En el año 1955, se rodó la película The Girl in the Red Velvet Swing,  basada en su vida, en la cual hizo de asesora.  En el film interpreta su personaje Joan Collins mientras que el actor Ray Milland da vida a Stanford White.


El día 17 de enero del año 1967 murió en una residencia de ancianos.


6 de gen. 2018

Emma Goldman


"Si no puedo bailar, no quiero estar en su revolución", dijo alguna vez la anarquista Emma Goldman, sin imaginar que aquella frase se convertiría en un eslogan feminista de los años 70.  Por sus apasionados discursos políticos,  la inmigrante judía ya era conocida en los círculos intelectuales de fines del siglo XIX en Nueva York.  Pero como a cualquier veinteañera, también le gustaba bailar.  En alguna fiesta, uno de sus camaradas le recriminó por hacer movimientos indignos de su doctrina revolucionaria.  La chica se enfureció: “Estaba harta de que me arrojaran continuamente la “Causa” a la cara.  Yo no creía que una Causa que defendía un hermoso ideal,  el anarquismo -la liberación y la libertad frente a las convenciones y los prejuicios-  negara la vida y la alegría", recuerda Goldman en 'Viviendo mi vida', su autobiografía.

Así entendió Goldman la lucha anarquista que la acompañó siempre: "El derecho a la autoexpresión y a todas las cosas hermosas y radiantes".  Su ideología se basaba en un exaltado optimismo hacia la naturaleza humana y en una profunda desconfianza hacia la autoridad. 'Emma la Roja',  como era llamada en la prensa de aquellos días,  fue una activista radical que se asignó la misión de despertar a las masas. Recorrió Estados Unidos para manifestarse públicamente en contra del Estado, el capital y el militarismo, y a favor de los derechos de los trabajadores, el uso de anticonceptivos y el amor libre.  Sus convicciones fueron consideradas peligrosas en un país puritano, encaminado a convertirse en la potencia económica mundial, y cuyo orden social podía verse amenazado por las crecientes revueltas obreras y la influencia comunista del exterior. Goldman no se detuvo a pesar de las numerosas advertencias.  Su empresa vital la llevó a pasar distintos periodos en la cárcel y a ser expulsada del país que había sido su hogar durante 34 años.

Goldman aparece como personaje secundario en la película 'Rojos' (1981).  La actriz que le dio vida,  Maureen Stapleton, se llevó uno de los tres premios Oscar que recibió la cinta escrita,  dirigida y protagonizada por Warren Beatty.  Ahí se refleja la amistad entre la anarquista y el periodista John Reed (Beatty),  autor de la célebre crónica sobre la Revolución de Octubre, 'Diez días que estremecieron al mundo'. S e frecuentaban en Nueva York y se encontraron de nuevo en la recién creada Unión Soviética.  Goldman había llegado a Rusia tras ser expulsada de Estados Unidos, con la esperanza de ver materializado al fin su sueño revolucionario. Pero no tardó en darse cuenta, tras apenas dos años,  de las enormes contradicciones y las injusticias cometidas por el régimen bolchevique. En diciembre de 1921 partió a Francia,  y al poco tiempo reconoció que había cometido un error al apoyar al Gobierno soviético.



En su momento se involucró en la Guerra Civil en España, país que visitó en tres ocasiones. "La resistencia que opuso el pueblo español al fascismo y la vanguardia de sus organizaciones obreras reavivaron sus esperanzas de un posible triunfo de la libertad",  escribiría la sindicalista catalana Lola Iturbe tras conocer a Goldman en 1938.  "Su sonrisa era triste. Su mirada penetrante, escrutadora, buscando la verdad de su interlocutor",  añadía Iturbe,  cuyas palabras se recogen en el prólogo de 'La palabra como arma', otro de los libros firmados por la anarquista.
(…)
'Viviendo mi vida' se publicó originalmente en 1931.  Goldman se había instalado en Saint-Tropez,  Francia, donde se vio forzada a la inactividad. "Descubrí con gran desconcierto que la vejez, lejos de ofrecer sabiduría, madurez y sosiego, suele ser fuente de senilidad, estrechez de miras y rencores. No podía arriesgarme a esa calamidad y empecé a pensar seriamente en escribir mi vida",  narra en la introducción de sus memorias.  También explica que logró terminar aquella tarea gracias a la ayuda de decenas amigos con los que había mantenido una relación epistolar. Y al apoyo de la coleccionista Peggy Guggenheim, quien fuera su principal mecenas.

Goldman nació en 1869 en Kaunas (Lituania) pero su fugaz infancia transcurrió en San Petersburgo. Un padre severo y la pobreza de la Rusia zarista la obligaron a trabajar en una fábrica textil desde los 13 años.  Por eso,  no dudó cuando se presentó la oportunidad de emigrar a América con su hermana Helena. Las dos jóvenes desembarcaron en Nueva York en 1886,  con la expectativa de libertad que prometía la nueva tierra. Y se instalaron en Rochester, donde ya vivía la mayor de las tres.  La necesidad las arrojó muy pronto de regreso a la vida obrera.

Emma se casó movida por una ilusión adolescente,  pero puso fin a su único matrimonio 10 meses después.  "Si alguna vez vuelvo a amar a un hombre me entregaré a él sin que nos una un rabino ni la ley",  se prometió a sí misma.  "Y cuando ese amor muera,  me marcharé sin pedir permiso".  El relato de su autobiografía comienza entonces: divorciada a los 20 años,  y recién llegada a la ciudad de Nueva York con una pequeña maleta, su máquina de coser y cinco dólares.

La joven ya tenía claro que su nuevo objetivo sería luchar contra la injusticia y la explotación.  Había seguido en la prensa los acontecimientos desencadenados a partir del 1 de mayo de 1886,  en Chicago,  cuando 300.000 trabajadores se pusieron en huelga para exigir una jornada laboral de ocho horas.  El 4 de mayo,  durante una concentración,  explotó una bomba en la plaza de Haymarket por la que ocho jóvenes anarquistas fueron acusados y cinco de ellos ejecutados en la horca.  Aquel fue el hecho decisivo que catapultó a Goldman a la acción: “Tenía la clara sensación de que algo nuevo y maravilloso había nacido en mi alma.  Un gran ideal,  una fe ardiente,  la decisión de dedicar mi vida a la memoria de mis camaradas mártires".

En su primer día en Nueva York, Goldman conoció a los dos hombres que marcaron su trayectoria.  El primero, Johann Most, era editor del periódico anarquista alemán Die Freiheit y un prolífico orador que animó a la joven a seguir sus pasos. El segundo, Alexander Berkman -Sasha, como lo llamaba ella con cariño-  fue uno de sus tantos amantes y el más fiel de sus camaradas.

En 1892, Berkman cometió "el primer acto terrorista de América" -según su propia descripción- y lo debió pagar con 14 años de encierro. Una huelga masiva en Homestead (Pennsylvania) terminó con una masacre indiscriminada de los trabajadores del acero. Y el joven inmigrante ruso creyó que era el momento para hacer estallar la revolución. Ansiaba decirle al mundo que el proletariado de América tenía quien le vengara, y estaba dispuesto a sacrificar su vida por la causa. Con el apoyo de Goldman, planeó un atentado contra Henry Clay Frick, presidente de la Carnegie Steel Company.  Sasha logró llegar hasta su oficina y dispararle dos veces en el pecho, pero no consiguió matarlo.

Goldman se entregó por completo a su actividad de agitadora pública: "Mi odio por las condiciones que obligaban a los idealistas a cometer actos de violencia me hizo gritar con acordes apasionados la nobleza de Sasha, su naturaleza desprendida, su consagración al pueblo". Los periódicos se preguntaban: "¿Por cuánto tiempo se le permitiría continuar a esa peligrosa mujer poseída por la furia?". Y la policía no tardó en actuar. En 1893, después de encabezar una marcha de mil personas portando una bandera roja, la joven fue arrestada por incitar a la revuelta y condenada a pasar un año en prisión.

En su autobiografía, Goldman reconoce que la penitenciaría de la isla de Blackwell fue su mejor escuela. No sólo pudo leer a los teóricos que más influenciaron su pensamiento,  como Emerson, Thoreau, Whitman y Nietzsche. También realizó prácticas como enfermera,  un oficio al que se dedicó en los distintos momentos en que su libertad volvía a verse amenazada. Goldman abrazó una nueva causa a raíz de aquella actividad.  Después de ejercer de comadrona con las obreras comenzó a defender el derecho al control de la natalidad. "Me impresionaba la ciega y fiera lucha de las mujeres de los pobres contra los frecuentes embarazos. La mayoría de ellas vivía en un continuo terror de la concepción", recuerda.

La defensa de la emancipación femenina la llevó a emprender otro recorrido por el país, en el que también predicó su doctrina del amor libre: "Exijo la independencia de la mujer,  su derecho a mantenerse a sí misma,  vivir para ella,  amar a quien le plazca,  o a tantos como le plazca.  Exijo libertad para ambos sexos,  libertad en la acción,  en el amor,  en la maternidad", clamaba en los mítines.  Sus reivindicaciones eran escandalosas incluso para los más progresistas,  y la volvieron a llevar a prisión.  Hablar en público sobre sexo y anticonceptivos era considerada una actividad ilegal en 1916.

Goldman fundó la revista de política y literatura Mother Earth, a la que se incorporó como editor Alexander Berkman al recuperar su libertad.  Juntos participaron más tarde en una lucha activa contra la entrada de Estados Unidos en la guerra europea. Pero en 1918 fue aprobada la Ley de Sedición, que establecía multas y penas de cárcel para aquel que se manifestara contra el Gobierno. Ambos fueron arrestados y deportados un año después. "América ha entrado en la guerra para hacer del mundo una democracia más segura, pero primero debe asegurar una democracia segura en América", declaró la anarquista antes de partir.

Aunque no volvieron a involucrarse sentimentalmente, Goldman y Berkman continuaron su vida juntos: primero en la URSS y más tarde en Saint-Tropez.  Allí se suicidó Berkman en 1936.  Goldman se involucró en nuevas luchas,  entre ellas la Guerra Civil española. Murió en Toronto en 1940. “

Eugenia Coppel
“El Mundo”

12/09/2014